Irapuato


    Cuentan las personas mayores de la región que hace muchos siglos habitaban la tierra un gran número de dioses, junto a ellos vivían muchos sirvientes que los atendían.
   Todos los dioses eran buenos con sus sirvientes a excepción de uno que los trataba muy mal, en especial a un sirviente.
   Un día, el dios malo, furioso le reclamó al sirviente por un insignificante error. Estaba tan irritado que se disponía a matar al sirviente, pero un dios bueno se lo impidió.
   El sirviente creó un fruto rojo y dulce llamado fresa, que le entregó al dios en agradecimiento por haberlo ayudado.
   El dios quedó maravillado y decidió regalar la fresa a las gentes de la región para que pudieran disfrutarla.

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